LIMA, Martes 06 de Diciembre del 2011

    Gregorio Santos, el hombre de la encrucijada en Cajamarca

    Lima, 5/12/2011 FABIOLA TORRES LÓPEZEnviada especial

    A punto de cumplir su primer año en el poder, el presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos Guerrero, vive ahora su propia encrucijada sobre el rumbo que tendrá su gestión después de Conga, el suspendido proyecto aurífero de Minera Yanacocha, que representaba 4.800 millones de dólares en inversiones, pero también la pérdida de cuatro lagunas consideradas preciadas fuentes de agua para las comunidades campesinas de la región.

    Aunque el profesor de primaria, líder rondero y ex dirigente del Sutep volvió a protestar en las calles esta vez para exigir al Poder Ejecutivo la cancelación de Conga, todos los pasos de sus primeros diez meses de gobierno revelan que nunca planificó un estallido social para imponer sus reglas a las mineras en su región. En realidad, según reconocieron sus propios asesores y funcionarios de confianza, Santos preparaba otro tipo de batalla, pero cuando el conflicto derivó en crisis lo cogió a él mismo sin un plan para afrontarlo.

    Lo que el fundador del Movimiento de Afirmación Social (MAS) ''la alianza izquierdista en Cajamarca'' pretendía iniciar era una campaña para que el Ejecutivo otorgara mayores facultades a los gobiernos regionales a la hora de regular la expansión de la actividad minera, pero aquel propósito no lo tenía bien calibrado. Prueba de ello es que su plan de gobierno solo contenía generalidades sobre las inversiones mineras.

    Al menos hasta octubre de este año, Santos, quien ganó las elecciones con apenas el 30,1% de los votos, se consideraba un aliado del presidente Ollanta Humala y desde que asumió el cargo abandonó su discurso confrontacional con las mineras, lo que generó que algunas organizaciones de Cajamarca lo criticaran y presionaran para que de una vez se pronunciara en contra de determinados proyectos mineros. Se le enrostró también la designación de Jaime Melo Poblete, ex contratista de Yanacocha, en la Subgerencia de Medio Ambiente de la región.

    LA BATALLA POSTERGADASegún la Defensoría del Pueblo, Cajamarca está entre las regiones con más conflictos socioambientales relacionados a la minería (hasta noviembre se reportaron 17) y es la quinta región que ya concluyó su proceso de zonificación y ordenamiento territorial, estudios que plantean nuevos términos para orientar las zonas de inversión minera.

    Hasta diciembre del año pasado, participaron en ese proceso las mineras reunidas en el Grupo Norte, pero decidieron abandonarlo y calificarlo de antiminero porque este se encaminaba a prohibir la expansión minera en las zonas de cabecera de cuenca (lugares donde se encuentran las fuentes de agua dulce que abastecen a las poblaciones), cuando ya existen seis proyectos ''incluido Conga'' en suelos con estas características.

    Santos aprobó en febrero pasado una ordenanza que ratificaba todo lo avanzado en esa materia por su antecesor, pero rápidamente se dio cuenta de que ese era el límite. ''Nosotros estamos atados de manos'', declararía después a la prensa cajamarquina.

    ¿Qué aplicabilidad tienen las herramientas de zonificación y ordenamiento territorial aprobados por un gobierno regional'' ¿Son vinculantes para otros organismos del Estado'' ¿Los van a respetar los ministerios del Ambiente y de Energía y Minas'', se preguntan los especialistas que siguen de cerca el tema.

    Estas interrogantes no tuvieron (ni tienen hasta hoy) una respuesta clara en el Poder Ejecutivo. El Ministerio del Ambiente, que asesoró en los últimos cuatro años el proceso de ordenamiento territorial de Cajamarca, desconoce si el Gobierno Central tendrá la última palabra en el nuevo orden y usos del suelo de las regiones. Mientras, en Energía y Minas se ve con preocupación que los nuevos planes regionales sean ''muy conservacionistas''.

    Sin embargo, Santos buscaba negociar. Ese fue el escenario hasta octubre. Lo cierto es que no contó con que el creciente descontento de las poblaciones que viven en la zona de influencia de Conga (Huasmín, La Encañada y Sorochuco) ya intentaba ser capitalizado por el Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca, de Wilfredo Saavedra Marreros, quien organizaba una masiva movilización social en la que también sería criticada la inacción del gobierno regional.

    Santos se enteró de que los días 20 y 21 de octubre Saavedra celebró en la provincia de San Pablo un congreso en el que participaron representantes de varios frentes locales y también acudieron Magdiel Carrión Pintado, presidente de la Conacami, y Pepe Julio Gutiérrez Zevallos, quien dirige el Frente Amplio de Defensa del Valle del Tambo y promueve movilizaciones en Arequipa.

    CAMBIO DE PLANESA Saavedra, un abogado que purgó prisión por pertenecer al MRTA y luego se convirtió en juez de paz suplente de la provincia de San Marcos, lo asesoraron el sacerdote y sociólogo Marco Arana y el ingeniero civil Reinhard Seifer, conocidos críticos de las actuales condiciones de la actividad minera en Cajamarca. Y aunque Saavedra es un desconocido en las zonas rurales de Cajamarca (desde el inicio del paro del 24 de noviembre solo participó en manifestaciones en la ciudad), la desconfianza que arrastra Yanacocha entre las comunidades campesinas terminaría levantando a un sector importante de la población, tal como ocurrió.

    Después del 9 de noviembre (cuando se cumplió un paro de 24 horas contra Conga convocado por Saavedra) y antes de que crecieran las críticas al gobierno regional, Santos decidió mantener un rol de intermediario del conflicto con el Poder Ejecutivo y, paralelamente, empezó a organizar a las rondas, gremios y alcaldes afines para encabezar las siguientes manifestaciones. El 16, con el pronunciamiento de Humala que dejaba por sentado que Conga va, Santos apostó por presionar en las calles.

    UN GOBIERNO PRESIONADOEl problema es que a estas alturas, con el encendido clima social en Cajamarca, Santos y sus funcionarios analizan con preocupación si podrán retomar su gestión con organizaciones sociales que van a seguir presionándolos para que peleen la cancelación de los otros proyectos mineros que impactan fuentes de agua. Porque como el propio Santos lo advirtió: en Cajamarca los proyectos Galeno, Michiquillay, Tantahuatay, La Zanja y La Granja están en cabeceras de cuenca.

    La minería es una de las principales actividades económicas de Cajamarca, una de las regiones donde el 50% de la población vive en pobreza. Solo este año el gobierno regional recibió 120 millones de soles por canon y regalías mineras, casi la mitad de su presupuesto.

    El presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner, ha ratificado que se respetarán los proyectos que ya han sido aprobados por el Ministerio de Energía y Minas. Aunque Santos ha retrucado preguntando si respetarlos significa que no puedan tener modificaciones, suspenderse las operaciones e incluso cancelarse cuando no hayan respetado los procedimientos. Los conflictos van a continuar y el clima social en Cajamarca es delicado. Fuente: Diario El Comercio

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